Entrevistas Fair Trade
En los artículos siguientes figura la historia de dos familias que trabajan en los proyectos de comercio justo de Verstegen Spices & Sauces. Una que cultiva vainilla en un pueblecito de India y otra que cultiva nuez moscada en un antiguo pueblo cercano a Ambon, Indonesia. Dos países y dos familias totalmente distintos con un solo objetivo: ofrecer una mejor perspectiva de futuro para estas dos familias y al mismo tiempo ejercer mejor control de la calidad de las materias primas.
La historia que se esconde detrás de la nuez moscada
Abdul Rajab Asawala es un joven campesino de 39 años. Está casado con Djainap Ollong (34) y ambos viven con sus cuatro hijos en el antiguo pueblo de Hila en las cercanías de Ambon en Indonesia. El mayor tiene 19 años y ha acabado la escuela secundaria elemental. Desafortunadamente en estos momentos está desempleado. El segundo hijo tiene 17 años y estudia secundaria elemental en el colegio. El número tres tiene 11 años y está en la escuela en enseñanza básica. El más joven tiene 2 años y recibe los mimos de su madre.
Rajab compró hace un par de años un trocito de tierra en el barrio de Uku Telu en el antiguo pueblo de Hila y construyó allí una casa. Rajab tiene 100 árboles de nuez moscada propios y otros 40 alquilados. Tomando todo en consideración, normalmente no le cuestan mucho trabajo, porque debido al tamaño y la forma de los árboles no crecen muchas malas hierbas debajo de ellos. Lo único que tiene que hacer es ir a ver regularmente si hay frutos maduros que pueda recoger. Cuando hay muchos, empieza para él el verdadero trabajo. Entonces permanece largo tiempo en el huerto, donde ha construido una walang o cabaña de descanso, donde también su familia puede guarecerse y comer. Ha plantado una considerable cantidad de árboles jóvenes que no darán los primeros frutos hasta dentro de 6 o 7 años. Los árboles productores de nuez moscada dan el máximo de fruto al cabo de 10 años, y viven más de 50 años.
Rajab es una persona muy trabajadora. Tiene también un kebon o huerto donde cultiva hortalizas para su propio uso y donde tiene algunos árboles de clavo, palmeras bananeras, cocoteros y cacaoteros. En casa vende también cigarrillos y petróleo para lámparas y cría algunas gallinas de las que vende los pollitos. Por otra parte, ha adquirido también unas grandes lonas o toldos que alquila para fiestas. Junto a todo esto, aún encuentra tiempo para dedicar a su gran afición, la pesca.
Abdul está muy contento de que en el pueblo exista una empresa de nuez moscada. Él lleva su nuez moscada y macis allí porque sabe que en Verstegen tiene un comprador de confianza que paga un buen precio. Y además le ahorra tiempo, porque si no, tendría que ir hasta Ambon para vender sus nueces, lo cual cuesta dinero extra. A la pregunta de si sabe por qué es tan importante que las nueces estén limpias y secas asiente con la cabeza. Se le han explicado ya muchas cosas a propósito de la calidad de la nuez moscada.
La nueva empresa ofrece a su familia multitud de oportunidades. Para el futuro, Abdul espera sobre todo que le vaya bien a su familia.
La historia que se esconde detrás de la vainilla
En India, al sur de Goa, en el estado de Karnataka y en las cercanías de la ciudad de Sirsi se encuentra situado el pueblo de Hulgol. Por el pueblo discurre el río Shalmala, por lo que ésta es una zona muy fértil con un clima tropical perfecto para el crecimiento de diversas especias. En este pueblo se produce y envasa la fragante vainilla de Verstegen.
Rajesh tiene 34 años y está casado con Madhura, con quien tiene una hijita de 4 años llamada Neha. Ella va a la escuela en el pueblo como todos los niños de esta parte de la India, donde nada menos que el 80% de la población sabe leer y escribir, más que la media de la India. El mayor deseo de Rajesh es una vida tranquila junto con su mujer y su hijita. El trabajo en la tierra con la bella vainilla ecológica también ayuda, claro. Verstegen paga un precio más alto que el valor del mercado y los dos juntos hacen inversiones para mejorar continuamente la calidad.
Para ellos también elabora la vainilla y después la envasa especialmente para Verstegen en un envase al vacío para que se conserve su extraordinario aroma y sabor hasta que llegue a la cocina del consumidor.
